Comunicado de SECPAL sobre la necesidad de una leyestatal de cuidados paliativos
Madrid, 7 de abril de 2026.- Ante el debate generado en los últimos días a raíz de las
declaraciones públicas de distintos representantes políticos en relación con la situación de
los cuidados paliativos en España y la necesidad de una ley estatal que los regule, desde la
Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL) consideramos necesario realizar las
siguientes aclaraciones:
En primer lugar, creemos conveniente señalar que es erróneo e inadecuado plantear una ley
de cuidados paliativos como contraposición a la ley de eutanasia, argumentando la necesidad
de una norma estatal para evitar “que la opción de morirse» sea “la única”. Desde SECPAL
hemos insistido en múltiples ocasiones en que no es apropiado situar la atención paliativa y
la eutanasia en el mismo plano conceptual ni presentarlas como un dilema en el que ambas
opciones son comparables, contrarias o excluyentes entre sí.
Si bien siempre hemos defendido que lo adecuado y oportuno habría sido garantizar
previamente el acceso universal a los cuidados paliativos para dar respuesta a las
necesidades de la inmensa mayoría de la población, plantearlos como alternativa opuesta a
la eutanasia genera confusión y puede aumentar la desprotección de los pacientes y
sus familias.
Dicho esto, reiteramos que no existirá nunca el libre derecho a decidir ni se dignificará el
proceso de morir mientras las personas que sufren al final de su vida no tengan garantizado
un acompañamiento integral y de calidad que alivie su dolor físico, emocional, social y
espiritual, siendo los cuidados paliativos un derecho reconocido, pero no una realidad
para todos los ciudadanos que los necesitan en nuestro país.
Por ello, como sociedad científica, entre nuestros objetivos principales destaca el de lograr
un adecuado desarrollo de los cuidados paliativos en España, su completo engarce en el
sistema sanitario y la homogeneización de la prestación de servicios entre las diferentes
comunidades autónomas.
Sin embargo, la situación real en nuestro país dista mucho de ser ideal. A menudo la atención
paliativa llega tarde (cuando llega), su integración en el sistema sanitario no es completa y
existe una gran heterogeneidad entre CCAA, incluso a veces dentro de un mismo
territorio.
En los últimos años, el desarrollo de los cuidados paliativos en España ha sido lento,
incompleto y ha generado numerosas desigualdades entre los ciudadanos. Existen
comunidades autónomas con mejores recursos y otras con carencias muy significativas, lo
que se traduce en inequidades, especialmente acusadas en algunos casos, en el acceso a
esta prestación esencial para garantizar una atención adecuada ante la enfermedad
avanzada y los procesos de final de vida.
En una sociedad como la actual, donde la inmensa mayoría de la población morirá como
consecuencia de enfermedades progresivas e incurables, es necesario y urgente apostar por
un desarrollo adecuado de los cuidados paliativos, y creemos que una ley estatal podría
ser útil para homogeneizar su implantación.
Aunque en redes sociales se está difundiendo erróneamente la existencia de dicha norma,
actualmente no existe una ley nacional de cuidados paliativos en España. En estos
momentos, 11 comunidades autónomas disponen de legislación específica sobre la materia:
Andalucía (2010), Aragón (2011), Navarra (2011), Canarias (2015), Baleares (2015), Galicia
(2015), País Vasco (2016), Comunidad de Madrid (2017), Asturias (2018), Comunidad
Valenciana (2018) y La Rioja (2025). Además, contamos con una Estrategia Nacional de
Cuidados Paliativos cuya aplicación no ha sido suficiente para evitar que las desigualdades
y diferencias en el acceso a esta prestación persistan.
La realidad es clara a este respecto: miles de personas en España no tienen acceso a una
atención paliativa adecuada y a tiempo. Como venimos advirtiendo reiteradamente, las
diferentes normativas y los planes actualmente vigentes no garantizan en la práctica los
cuidados paliativos integrales a todos los pacientes con enfermedad avanzada,
independientemente de su patología.
Los datos así lo evidencian: menos de la mitad de las personas que necesitan cuidados
paliativos específicos los reciben. La dotación de recursos es insuficiente en la mayoría de los casos y claramente inaceptable en muchos otros, y esta prestación ni siquiera se
contempla en muchas enfermedades incurables y progresivas.
En este escenario, la promulgación de una ley nacional de cuidados paliativos ha sido una
reivindicación histórica de SECPAL para regular y garantizar un derecho que no tiene nada
que ver con ideologías ni colores políticos, una demanda que nuestra sociedad científica ha
hecho llegar a todos los partidos, sin que se haya materializado una respuesta efectiva hasta
el momento.
Pese a todo, estamos convencidos de que todas las fuerzas políticas entienden y comparten
que los cuidados paliativos constituyen un derecho universal que debe ser garantizado a toda
la ciudadanía, con independencia de su lugar de residencia, situación socioeconómica o
condición clínica. Aunque puedan existir diferencias entre ellas respecto a las fórmulas para
desarrollarlos, existe una base común sobre la que construir acuerdos.
En este sentido, consideramos que resulta fundamental avanzar hacia un consenso amplio
que trascienda las posiciones partidistas y permita establecer unos mínimos
compartidos que aseguren la equidad en el acceso, la calidad de la atención y la dignidad
de las personas que afrontan enfermedades avanzadas o el final de su vida.
Tal y como recogemos en nuestro Decálogo para el desarrollo de los cuidados paliativos en
España, consideramos que una norma estatal podría ser conveniente y oportuna, no solo
para reconocer derechos, sino para garantizar su cumplimiento efectivo y armonizar las
diferencias existentes entre comunidades autónomas, poniendo fin a las actuales
desigualdades territoriales. Dicha ley debe estar convenientemente dotada y contemplar la
prestación de cuidados paliativos en todos los niveles asistenciales, desde la Atención
Primaria —garantizando que los profesionales dispongan de una adecuada formación y del
tiempo necesario para dar respuesta a las necesidades paliativas— hasta los equipos
especializados de cuidados paliativos para situaciones que, por su complejidad, requieren
intervenciones específicas.
Desde SECPAL insistimos en que no es posible hablar de una atención digna al final de la
vida mientras no se garantice que todas las personas puedan decidir dónde, cómo y junto a
quién desean vivir el proceso de morir, y no únicamente el día el que quieren hacerlo. Porque el derecho a morir con dignidad requiere un abordaje integral que atienda en esta etapa todas
las dimensiones de la persona: física, psicológica, espiritual y social. Solo así podrá
alcanzarse un verdadero «buen morir». En consecuencia, asegurar una muerte digna pasa
indiscutiblemente por garantizar el acceso universal a cuidados paliativos.