{"id":144,"date":"2016-03-01T12:36:53","date_gmt":"2016-03-01T12:36:53","guid":{"rendered":"https:\/\/expertosenetica.com\/?p=144"},"modified":"2016-03-01T12:36:53","modified_gmt":"2016-03-01T12:36:53","slug":"debate-bioetico-sobre-el-principio-de-beneficencia-procreativa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/expertosenetica.com\/index.php\/2016\/03\/01\/debate-bioetico-sobre-el-principio-de-beneficencia-procreativa\/","title":{"rendered":"Debate bio\u00e9tico sobre el principio de Beneficencia Procreativa."},"content":{"rendered":"<div class=\"main-article-content\">\n<div class=\"article-photo\"><span class=\"set-image-border\"><img decoding=\"async\" class=\"setborder\" src=\"http:\/\/www.observatoriobioetica.org\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/Savulescu-300x300.jpg\" alt=\"Debate bio\u00e9tico sobre el principio de Beneficencia Procreativa\" \/><\/span><\/div>\n<div class=\"article-controls\">\n<div class=\"right-side\">\n<div class=\"calendar-date\">11 febrero<\/div>\n<div><a class=\"icon-link\" title=\"Entradas de OBSERVATORIO DE BIOETICA UCV\" href=\"http:\/\/www.observatoriobioetica.org\/author\/observatorio-de-bioetica-ucv\" rel=\"author\"><span class=\"icon-text\">&#x1f464;<\/span>por OBSERVATORIO DE BIOETICA UCV<\/a> <a class=\"icon-link\" href=\"http:\/\/www.observatoriobioetica.org\/2016\/02\/principio-de-beneficencia-procreativa\/12182#comments\"> <span class=\"icon-text\">\ue718<\/span> 4 comentarios <\/a><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"clear-float\"><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"shortcode-content\">\n<p>El principio de Beneficencia Procreativa (BP) elaborado por <a href=\"https:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Julian_Savulescu\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Julian Savulescu<\/a> [1,2], sigue copando buena parte del debate bio\u00e9tico contempor\u00e1neo sobre el inicio de la vida. Redefinido en 2009, con la colaboraci\u00f3n de su compa\u00f1ero de claustro en la Universidad de Oxford, Guy Kahane [3] el BP se enuncia actualmente como sigue:<\/p>\n<p>Si las parejas (o reproductores individuales) deciden tener un hijo, y la selecci\u00f3n es posible, existe una raz\u00f3n moral significativa para elegir a aquel de cuya vida se puede esperar, en funci\u00f3n de la informaci\u00f3n disponible m\u00e1s relevante, una vida mejor, o al menos no peor, de la que tendr\u00eda cualquier otro [3: 274].<\/p>\n<p>El n\u00facleo central del <a href=\"http:\/\/www.observatoriobioetica.org\/2015\/06\/beneficencia-procreativa-su-definicion-y-defensa\/8534\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">BP<\/a> lo constituye la \u00abexigencia moral\u00bb que supuestamente obliga a los padres a traer al mundo al mejor ejemplar posible, algo que s\u00f3lo es posible mediante la fecundaci\u00f3n <em>in vitro. <\/em>\u00c9sta permite, tras un diagn\u00f3stico gen\u00e9tico preimplantacional (PGD y PGS), disponer de informaci\u00f3n relevante para determinar qu\u00e9 embri\u00f3n debe ser implantado, esto es: cu\u00e1l ofrece mayores garant\u00edas de disfrutar de una vida saludable.<\/p>\n<p>En un reciente art\u00edculo publicado en <em>Journal of Medical Ethics <\/em>[4], T.S. <strong>Petersen<\/strong> muestra que las objeciones planteadas hasta el momento a este principio han resultado infructuosas. De ah\u00ed que se atreva a proponer un supuesto pr\u00e1ctico que desvela eficazmente las apor\u00edas del BP. Seguidamente, desarrollaremos someramente el art\u00edculo de Petersen, para exponer a continuaci\u00f3n nuestra valoraci\u00f3n \u00e9tica del principio planteado por <strong>Savulescu<\/strong>.<\/p>\n<p>Para Petersen, el primer argumento fallido vino de la mano de J.A. Robertson, quien contrapuso a la \u00abexigencia moral\u00bb de fecundar <em>in vitro<\/em> su \u00abprincipio de Procreaci\u00f3n Aut\u00f3noma\u00bb (PA) [5]. Conforme a \u00e9ste, cualquier opci\u00f3n procreativa es moralmente plausible siempre y cuando sea elegida por los progenitores de forma aut\u00f3noma. Savulescu, sin embargo, le reprocha al PA que permite a los reproductores seleccionar al ni\u00f1o con menores garant\u00edas de disfrutar de una vida feliz [1: 279-280].<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.observatoriobioetica.org\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/Fecundaci%C3%B3n-asistida-y-p%C3%A9rdiad-de-embriones.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"  wp-image-6532 alignleft\" src=\"http:\/\/www.observatoriobioetica.org\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/Fecundaci%C3%B3n-asistida-y-p%C3%A9rdiad-de-embriones.jpg\" alt=\"Solo el 32% da en embarazo 68% de embriones se descartan\" width=\"213\" height=\"128\" \/><\/a>El segundo argumento fallido alude al probabilismo infundado que subyace al PB. As\u00ed, Parker cree que la b\u00fasqueda activa de la descendencia m\u00e1s \u00f3ptima a trav\u00e9s de la fecundaci\u00f3n <em>in vitro,<\/em> no garantiza que se obtenga la mejor versi\u00f3n del hijo que podr\u00eda darse mediante la selecci\u00f3n natural [6]. Pero Savulescu piensa que esta posibilidad no es \u00f3bice para que los padres procuren para sus hijos el mejor comienzo de la vida que sean capaces de prever, incluso si al hacerlo se equivocan [2: 287].<\/p>\n<p>Petersen, en particular, apunta a la parcialidad moral del BP. De entrada, reconoce que se trata de un principio intuitivamente atractivo, pues los padres potenciales tienden a desear para su futuro hijo la mejor vida posible. De ah\u00ed que acepte la parcialidad hacia el hijo con mayores expectativas de disfrutar de una vida \u00f3ptima por raz\u00f3n de su menor predisposici\u00f3n a la enfermedad. Sin embargo, plantea una objeci\u00f3n: dicha parcialidad no puede desatender las indicaciones de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica y del sentido com\u00fan. En concreto, Petersen se plantea dos preguntas a prop\u00f3sito de la supuesta \u00abraz\u00f3n moral significativa que asiste a los padres para seleccionar al ni\u00f1o de cuya vida pueda esperarse mayor bienestar\u00bb. La primera, qu\u00e9 significa exactamente \u00abtener una raz\u00f3n moral significativa\u00bb; la segunda, por qu\u00e9 la parcialidad hacia los propios hijos es una \u00abraz\u00f3n moral significativa\u00bb.<\/p>\n<p>Respecto de la primera cuesti\u00f3n, Savulescu entiende que son \u00abmoralmente significativas\u00bb todas aquellas razones que tienen una fuerza relativa mayor que el resto de razones morales que compiten con ellas. Respecto de la segunda, reconoce que el peso de estas razones s\u00f3lo es evidente cuando se refieren al bienestar individual del hijo seleccionado en relaci\u00f3n con los hijos que se desechan, pero no en relaci\u00f3n a lo que define como \u00abpersonas ya existentes\u00bb, que para \u00e9l son las personas ya nacidas. Savulescu y Kahane admiten, de hecho, que \u00abel PB requiere que la mayor\u00eda de reproductores seleccione el ni\u00f1o m\u00e1s aventajado salvo que al hacerlo se prevea una p\u00e9rdida muy importante de bienestar de las personas ya existentes\u00bb [3: 281].<\/p>\n<p><strong>El supuesto pr\u00e1ctico que -a juicio de Petersen- invalida el BP, se resume as\u00ed:<\/strong><br \/>\nSupongamos que una pareja tiene que decidir entre dos futuros hijos, A y B, que gozan de las mismas oportunidades para una buena vida. Sin embargo, A tiene un tipo de sangre que lo convierte en receptor.<\/p>\n<p>Para Petersen, la parcialidad impl\u00edcita al PB aporta una \u00abraz\u00f3n moral significativa\u00bb para seleccionar al ni\u00f1o A. Pero la raz\u00f3n pr\u00e1ctica y el sentido moral com\u00fan instan a la optimizaci\u00f3n del mundo, lo que aconsejar\u00eda la selecci\u00f3n de B. Por consiguiente, existe un conflicto insalvable entre la raz\u00f3n pr\u00e1ctica y el PB. Y para Petersen, la ciencia y la Filosof\u00eda moral deben inclinarse siempre por la racionalidad, evitando sesgos originados por la falta de informaci\u00f3n y\/o la distracci\u00f3n causada por circunstancias irrelevantes [1:774].<\/p>\n<p><strong>Nuestra valoraci\u00f3n \u00e9tica<\/strong><\/p>\n<p>Entendemos que la cr\u00edtica de Petersen desvela alguna de las antinomias del BP. Sin embargo \u00abolvida\u00bb aspectos importantes de la cuesti\u00f3n. Este olvido no es ajeno al actual estado del debate bio\u00e9tico, cuya transici\u00f3n, desde la instancia de fundamentaci\u00f3n hasta la instancia de aplicaci\u00f3n, se ha producido de un modo tan acelerado, que hace parecer que esta \u00faltima haya sido ya superada.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.observatoriobioetica.org\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/embarazos-gemelares-en-FIV.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-745 alignright\" src=\"http:\/\/www.observatoriobioetica.org\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/embarazos-gemelares-en-FIV-300x207.jpg\" alt=\"fetos gemelos\" width=\"196\" height=\"135\" \/><\/a><\/p>\n<p>N\u00f3tese, por ejemplo, que Petersen admite sin discusi\u00f3n la eticidad de la \u00abselecci\u00f3n\u00bb de los hijos por parte de sus padres, a los que reiteradamente se refiere como \u00abprogenitores\u00bb. De hecho, centra el dilema \u00e9tico del PB en dos cuestiones: en si existe o no un deber de parcialidad a favor del hijo con mayores posibilidades de disfrutar de una vida feliz; y en si esta parcialidad debe estar limitada por la raz\u00f3n pr\u00e1ctica y el sentido com\u00fan. No entra, sin embargo, en cuestiones bio\u00e9ticas previas que tienen un car\u00e1cter m\u00e1s fundamental, y que enumeramos a continuaci\u00f3n:<\/p>\n<ul>\n<li>Primera, que la selecci\u00f3n propuesta por Savulescu s\u00f3lo es posible tras el diagn\u00f3stico preimplantacional de embriones fecundados <em>in vitro<\/em>. Y esto, de por s\u00ed, presenta evidentes controversias bio\u00e9ticas, m\u00e1xime cuando se propone como \u00fanica alternativa de procreaci\u00f3n, disociando la paternidad del encuentro amoroso entre el hombre la mujer.<\/li>\n<li>Segunda, que la propia selecci\u00f3n implica la \u00abexclusi\u00f3n\u00bb de los embriones no seleccionados.<\/li>\n<li>Tercera, que si los embriones excluidos pertenecen a la familia humana (aspecto sobre el que Petersen pasa de puntillas), tienen derechos inalienables. Y si algo define a los derechos del hombre es que no dependen del juicio de conciencia de los dem\u00e1s [7:100 y 8:343]. Un derecho que puede ser derogado por aquellos para quienes es fuente de obligaciones, no merece el nombre de derecho [8:111].<\/li>\n<\/ul>\n<p>Pero, sobre todo, Petersen se enreda en la malla tejida por los creadores del BP, a saber: el consecuencialismo. Esto es as\u00ed porque admite que es factible anticipar el futuro que les espera a nuestros hijos por la sola informaci\u00f3n que aportan el PGD y el PGS. Nosotros, en cambio, no encontramos una relaci\u00f3n de necesidad entre la salud del embri\u00f3n temprano y las expectativas de disfrutar de una vida feliz cuando haya completado su desarrollo.<\/p>\n<p>Del consecuencialismo, en efecto, no se extraen indicaciones concretas para la acci\u00f3n moral salvo con el auxilio de suposiciones adicionales que, o bien no est\u00e1n suficientemente acreditadas, o bien arruinan el propio principio consecuencialista. Estas suposiciones son: a) que el agente conoce todos los posibles estados globales del mundo que pueden darse en todo momento posterior a su actuaci\u00f3n; y b) que el agente puede juzgar la funci\u00f3n de cada una de sus acciones para cada uno de esos desarrollos globales [8:192].<\/p>\n<p>Para que pueda cumplirse la primera de estas condiciones, deber\u00edamos ser capaces de anticipar todos los desarrollos globales posibles del proceso c\u00f3smico, ya que la calidad de cada vida humana individual no es independiente de la secuencia de sus estados. Y este conocimiento es dif\u00edcil \u2013ironiza Spaemann\u2013 \u00abcuando nuestra mirada no abarca ni siquiera todos los desarrollos globales posibles de una sola jugada de ajedrez\u00bb [8:192]. Y si no podemos conocer todos los desarrollos posibles del mundo, dif\u00edcilmente podemos juzgar c\u00f3mo influyen nuestros actos sobre los mismos. Pero aun salvando esta obviedad, para estar en disposici\u00f3n de juzgar la funci\u00f3n de cada una de nuestras acciones necesitar\u00edamos conocer el modo en que los dem\u00e1s reaccionar\u00e1n a \u00e9stas, pues de ello dependen realmente sus consecuencias. \u00bfC\u00f3mo puede influir en un adolescente saber que si ha nacido es s\u00f3lo porque su estado de salud era m\u00e1s \u00f3ptimo que el de sus hermanos? \u00bfC\u00f3mo integrar\u00e1 que de haber estado enfermo hubiera sido desechado?<\/p>\n<p>El consecuencialismo, por tanto, se ve obligado a imaginar que una optimizaci\u00f3n a corto plazo, en un contexto limitado, tendr\u00e1 repercusiones positivas tambi\u00e9n a largo plazo. Pero no da razones de por qu\u00e9 ha de ocurrir necesariamente as\u00ed. De este modo se anula a s\u00ed mismo, pues promete m\u00e1s de lo que puede cumplir. La pretensi\u00f3n de someter todos los posibles procesos globales de sucesos del mundo a una comparaci\u00f3n de su valor, llegar a ese respecto a una jerarqu\u00eda inequ\u00edvoca y orientar la propia conducta con arreglo a su funci\u00f3n de utilidad para un \u00f3ptimo transcurso de las cosas cae de lleno dentro del campo de la mera fantas\u00eda\u00bb [8: 215].<\/p>\n<p>El BP, en definitiva, se enfrenta a una contradicci\u00f3n insalvable: por un lado, afirma que el fundamento de determinaci\u00f3n de la moralidad de la selecci\u00f3n reside en la idea del mejor mundo posible, bien sea para el hijo seleccionado o, en su caso, para los ya nacidos y por el otro, se ve obligado a recaer en la mera fantas\u00eda, cuando afirma que seremos capaces de someter todos los posibles procesos globales de sucesos del mundo a una comparaci\u00f3n de su valor, orden\u00e1ndolos jer\u00e1rquicamente y actuando en consecuencia. El criterio de adecuaci\u00f3n a la estrategia de optimizaci\u00f3n deviene as\u00ed inconsecuente para la valoraci\u00f3n moral de nuestros actos. El BP, por consiguiente, resulta invalidado.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, seleccionar a un hijo no es lo mismo que elegir un mueble para una estancia. Las personas somos \u00abalguien\u00bb, y no \u00abalgo\u00bb. Y lo somos en todos los estadios de nuestro desarrollo. Y del \u00abreconocimiento\u00bb del embri\u00f3n como \u00abpersona\u00bb se derivan nuestros deberes hacia \u00e9l; su reconocimiento, en efecto, nos insta a mantener con \u00e9l un trato \u00e9tico. Este reconocimiento, en su nivel b\u00e1sico, se traduce en la acogida y el respeto; y en su nivel personal m\u00e1s elevado, cristaliza en el amor benevolente. La dignidad humana tiene una eficacia jur\u00eddica absoluta que proh\u00edbe cualquier tipo de ponderaci\u00f3n. Todas las personas tienen, sin discriminaci\u00f3n alguna, el derecho inalienable a existir, con independencia de que su estado de salud sea m\u00e1s o menos \u00f3ptimo. Cada vida humana tiene un valor absoluto, y \u2013en consecuencia\u2013 es inaceptable pensar que una vida pueda valer m\u00e1s que otra.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.observatoriobioetica.org\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Enrique-Burguete.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone  wp-image-11385\" src=\"http:\/\/www.observatoriobioetica.org\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Enrique-Burguete-200x300.jpg\" alt=\"Enrique Burguete\" width=\"112\" height=\"136\" \/><\/a><\/p>\n<h4>Enrique Burguete<\/h4>\n<h4>Observatorio de Bio\u00e9tica<\/h4>\n<h4>Universidad Cat\u00f3lica de Valencia<\/h4>\n<p><strong>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li>Savulescu J. Procreative Beneficence: why we should select the best children <em>Bioethics <\/em>2001;15:413-26.<\/li>\n<li>Savulescu J. In defense of procreative beneficence. <em>Journal of Medical Ethics<\/em> 2007;33:284-8.<\/li>\n<li>Savulescu J, Kahane G. The moral obligation to create children with the best chance of the best life. <em>Bioethics<\/em> 2009;23:274-90.<\/li>\n<li>Petersen, TS. <em>Journal Medical Ethics<\/em> 2015;41: 771-774.<\/li>\n<li>Robertson, JA. <em>Children of Choice<\/em>: <em>Fredoom and the New Reproductive Technologies.<\/em> Princeton University Press, 1994.<\/li>\n<li>Parker M, The Best Possible Child. <em> Med. Ethics<\/em> 2007;33:279-83.<\/li>\n<li>Spaemann, R. \u00c9tica: cuestiones fundamentales (7\u00aa ed.). (J. M. Yanguas, Trad.) Eunsa, 2005.<\/li>\n<li>Spaemann, R. <em>L\u00edmites. Acerca de la dimensi\u00f3n \u00e9tica del actuar<\/em> (J. Mardomingo, &amp; J. Fern\u00e1ndez, Trads.). Ediciones Internacionales Universitarias, 2003.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>11 febrero &#x1f464;por OBSERVATORIO DE BIOETICA UCV \ue718 4 comentarios El principio de Beneficencia Procreativa (BP) elaborado por Julian Savulescu [1,2], sigue copando buena parte del debate bio\u00e9tico contempor\u00e1neo sobre el inicio de la vida. 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