{"id":1933,"date":"2025-10-20T07:40:56","date_gmt":"2025-10-20T06:40:56","guid":{"rendered":"https:\/\/expertosenetica.com\/?p=1933"},"modified":"2025-10-20T07:43:38","modified_gmt":"2025-10-20T06:43:38","slug":"ante-los-registros-profesionales-la-conciencia-se-ejerce-no-se-inscribe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/expertosenetica.com\/index.php\/2025\/10\/20\/ante-los-registros-profesionales-la-conciencia-se-ejerce-no-se-inscribe\/","title":{"rendered":"Ante los registros profesionales: la conciencia se ejerce, no se inscribe"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">(Ref redaccionmedica.com)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">as recientes declaraciones de la presidenta de la&nbsp;<strong>Comunidad de Madrid<\/strong>&nbsp;sobre el&nbsp;<strong>Registro de objetores de conciencia<\/strong>&nbsp;han reabierto un debate que no deber\u00eda abordarse desde la confrontaci\u00f3n, sino desde el<strong>&nbsp;equilibrio constitucional<\/strong>. No se trata de un conflicto entre obediencia o desobediencia a la ley, sino de c\u00f3mo aplicarla respetando la&nbsp;<strong>libertad de conciencia del m\u00e9dico<\/strong>&nbsp;y la&nbsp;<strong>organizaci\u00f3n del servicio sanitario<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestra&nbsp;<strong>Constituci\u00f3n<\/strong>, curiosamente, no menciona la&nbsp;<strong>objeci\u00f3n de conciencia<\/strong>&nbsp;salvo en un caso muy concreto: el art\u00edculo 30, cuando hablaba del&nbsp;<strong>servicio militar obligatorio<\/strong>. Pero desde muy pronto, el&nbsp;<strong>Tribunal Constitucional<\/strong>&nbsp;entendi\u00f3 que la naturaleza jur\u00eddico-constitucional de la&nbsp;<strong>objeci\u00f3n de conciencia sanitaria<\/strong>&nbsp;es la de un&nbsp;<strong>derecho fundamental<\/strong>, que forma parte del contenido esencial de las&nbsp;<strong>libertades del art\u00edculo 16 de la Constituci\u00f3n<\/strong>&nbsp;(libertad ideol\u00f3gica y religiosa) y m\u00e1s en concreto de la&nbsp;<strong>libertad de conciencia<\/strong>, como n\u00facleo com\u00fan de ambas libertades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed se desprende de los an\u00e1lisis de la doctrina y de las posiciones del&nbsp;<strong>derecho comparado<\/strong>, y muy especialmente del pronunciamiento del&nbsp;<strong>Tribunal Constitucional<\/strong>&nbsp;contenido en la STC 53\/1985, dictada con ocasi\u00f3n del recurso de inconstitucionalidad contra la Ley Org\u00e1nica 9\/1985 de&nbsp;<strong>despenalizaci\u00f3n parcial del aborto<\/strong>, que constituye la base doctrinal del reconocimiento de la objeci\u00f3n de conciencia m\u00e9dica. En ella, el Tribunal afirm\u00f3 que el derecho a objetar se deduce directamente del art\u00edculo 16 de la Constituci\u00f3n, como manifestaci\u00f3n de la libertad ideol\u00f3gica y religiosa, y que su ejercicio no depende de una&nbsp;<strong>previsi\u00f3n legal expresa<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El m\u00e9dico, en consecuencia, no puede ser obligado a realizar actos contrarios a sus convicciones morales o religiosas<\/strong>, y el legislador solo puede regular, pero no suprimir o restringir, este derecho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Posteriormente la Sentencia 161\/1987, de 27 de Octubre del mismo Tribunal, aunque trata de manera espec\u00edfica, aunque incidental y brevemente, el problema de la objeci\u00f3n de conciencia sanitaria, reafirma lo declarado dos a\u00f1os antes. El Tribunal rechaz\u00f3 la alegaci\u00f3n de que la ley impugnada atribuyera a los m\u00e9dicos funciones cuasijudiciales sin prever su derecho a objetar, al entender que tal previsi\u00f3n no era necesaria, puesto que la&nbsp;<strong>eficacia constitucional directa de los derechos fundamentales<\/strong>, debe traducirse en una protecci\u00f3n suficiente y efectiva del derecho de objeci\u00f3n de conciencia sanitaria. De este modo, consolid\u00f3 la doctrina de 1985, confirmando que la objeci\u00f3n de conciencia sanitaria forma parte del&nbsp;<strong>contenido esencial de la libertad de conciencia<\/strong>&nbsp;y no requiere reiteraci\u00f3n expresa en cada ley sectorial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En consecuencia el art\u00edculo 16 de la Constituci\u00f3n Espa\u00f1ola consagra la libertad ideol\u00f3gica y religiosa de los individuos. De \u00e9l nace la objeci\u00f3n de conciencia, entendida no como una excepci\u00f3n, sino como una&nbsp;<strong>consecuencia natural del respeto a la autonom\u00eda moral de la persona<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cumplir la ley no exige renunciar a la conciencia, del mismo modo que&nbsp;<strong>ejercer la conciencia no implica incumplir la ley<\/strong>. Ambas realidades deben convivir en un marco de equilibrio y respeto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este contexto, el&nbsp;<strong>Registro Oficial de Objetores de Conciencia<\/strong>, previsto por la normativa sanitaria, debe entenderse como lo que realmente es: un&nbsp;<strong>instrumento administrativo de organizaci\u00f3n, no un mecanismo de control ideol\u00f3gico<\/strong>. Su finalidad debe ser estrictamente funcional \u2014garantizar la planificaci\u00f3n de recursos y la<strong>&nbsp;atenci\u00f3n al paciente<\/strong>\u2014, y nunca interpretarse como un requisito constitutivo del derecho a objetar.&nbsp;<strong>El derecho de objeci\u00f3n no nace del registro<\/strong>, sino directamente de la Constituci\u00f3n y del reconocimiento jurisprudencial de su protecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La conciencia profesional no es una categor\u00eda fija, ni una declaraci\u00f3n definitiva. Un m\u00e9dico puede objetar en determinados supuestos y no hacerlo en otros, en funci\u00f3n de su&nbsp;<strong>reflexi\u00f3n \u00e9tica<\/strong>&nbsp;y de las circunstancias concretas. Por eso, resulta discutible que un registro de car\u00e1cter binario (\u201cobjetor s\u00ed o no\u201d) refleje adecuadamente esa complejidad.&nbsp;<strong>La conciencia no se inscribe: se ejerce<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde el punto de vista constitucional, cualquier medida que limite o condicione el ejercicio de un derecho fundamental debe superar el principio de proporcionalidad.<br>Esto implica comprobar&nbsp;<strong>su idoneidad, su necesidad y su equilibrio entre el inter\u00e9s general y los derechos individuales<\/strong>. Un registro generalizado, de car\u00e1cter obligatorio o permanente, no parece cumplir plenamente esos requisitos, sobre todo cuando existen alternativas menos restrictivas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre ellas, la gesti\u00f3n colegial de la objeci\u00f3n, tal y como propuso la&nbsp;<strong>Organizaci\u00f3n M\u00e9dica Colegial<\/strong>&nbsp;en sus &#8216;Criterios y recomendaciones para el Registro Colegial de la Objeci\u00f3n de Conciencia&#8217;, que garantizar\u00eda como&nbsp;<strong>Corporaci\u00f3n de Derecho P\u00fablico<\/strong>&nbsp;la confidencialidad y la autonom\u00eda profesional evitando eventuales presiones administrativas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El&nbsp;<strong>Comit\u00e9 de Bio\u00e9tica de Espa\u00f1a<\/strong>&nbsp;tambi\u00e9n ha recordado, en sus pronunciamientos, que la objeci\u00f3n de conciencia \u201cconstituye una exigencia \u00e9tica de respeto a la autonom\u00eda moral del profesional sanitario y no una concesi\u00f3n del Estado\u201d. Su expresidente,&nbsp;<strong>Federico de Montalvo<\/strong>, ha defendido reiteradamente que la objeci\u00f3n debe entenderse \u201cno como una deslealtad hacia el sistema sanitario, sino como una manifestaci\u00f3n de pluralismo moral que lo enriquece y legitima\u201d. Esa reflexi\u00f3n resume la esencia de este debate:&nbsp;<strong>la libertad de conciencia del m\u00e9dico no debilita la sanidad p\u00fablica<\/strong>; la hace m\u00e1s humana y m\u00e1s confiable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tampoco puede olvidarse la dimensi\u00f3n internacional de este principio. El&nbsp;<strong>Consejo de Europa<\/strong>, en su Recomendaci\u00f3n 1763\/2010, afirm\u00f3 que \u201cninguna persona, hospital o instituci\u00f3n podr\u00e1 ser coaccionada o discriminada por negarse a realizar o asistir a un aborto\u201d. Una declaraci\u00f3n que refuerza la idea de que&nbsp;<strong>la objeci\u00f3n de conciencia es parte del marco de derechos humanos<\/strong>, no una anomal\u00eda del sistema.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La confianza entre los profesionales y la Administraci\u00f3n sanitaria es un valor esencial que debe preservarse.&nbsp;<strong>El m\u00e9dico no puede sentirse vigilado o se\u00f1alado por actuar conforme a su conciencia<\/strong>. Si la ley convierte un derecho moral en un motivo de sospecha, se resquebraja la relaci\u00f3n de confianza que sostiene nuestro sistema sanitario. Ning\u00fan profesional debe verse obligado a elegir entre su conciencia y su vocaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Conviene recordar, la advertencia formulada por el profesor&nbsp;<strong>Andr\u00e9s Ollero Tassara<\/strong>, ex magistrado del Tribunal Constitucional, quien se\u00f1al\u00f3 en an\u00e1lisis doctrinal posterior a su etapa en el Tribunal que la existencia de un registro de objetores \u201cde este innecesario alcance,&nbsp;<strong>no imprescindible para garantizar las prestaciones legalmente previstas<\/strong>, genera en los profesionales objetores un fundado temor a que de ello derive un riesgo de discriminaci\u00f3n que afecte a su&nbsp;<strong>carrera profesional<\/strong>\u201d. A\u00f1ad\u00eda que la figura del registro \u201cva habitualmente vinculada a la publicidad de los datos\u201d, de modo que, pese a las garant\u00edas de confidencialidad,&nbsp;<strong>puede derivar en la pr\u00e1ctica en una forma de se\u00f1alamiento o control ideol\u00f3gico<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta reflexi\u00f3n, de notable calado constitucional, pone el acento en un aspecto esencial: el registro de objetores solo puede tener conforme he indicado, un valor estrictamente instrumental y organizativo, nunca convertirse en un mecanismo que condicione o limite el ejercicio del derecho de conciencia del profesional sanitario.<br><strong>No se cuestiona la legalidad formal del registro, pero s\u00ed su proporcionalidad y su adecuaci\u00f3n constitucional<\/strong>, subrayando que la creaci\u00f3n de un registro con nombres y datos identificativos podr\u00eda vulnerar la libertad ideol\u00f3gica del art\u00edculo 16 CE y el derecho a la intimidad personal del art\u00edculo 18 CE, si se deriva de \u00e9l alg\u00fan tipo de identificaci\u00f3n p\u00fablica o efecto profesional adverso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Defender la objeci\u00f3n de conciencia no significa resistirse a la ley, sino asegurar que se cumpla dentro de su marco constitucional. La&nbsp;<strong>Medicina<\/strong>, m\u00e1s que ninguna otra profesi\u00f3n,&nbsp;<strong>se sustenta sobre la conciencia moral de quienes la ejercen<\/strong>. Por eso, cumplir la ley sin renunciar a la conciencia no es un privilegio de unos pocos, sino una condici\u00f3n para que la sanidad siga siendo humana, \u00e9tica y digna de la confianza de la sociedad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Ref redaccionmedica.com) as recientes declaraciones de la presidenta de la&nbsp;Comunidad de Madrid&nbsp;sobre el&nbsp;Registro de objetores de conciencia&nbsp;han reabierto un debate que no deber\u00eda abordarse desde la confrontaci\u00f3n, sino desde el&nbsp;equilibrio constitucional. 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