{"id":863,"date":"2021-07-27T15:54:10","date_gmt":"2021-07-27T13:54:10","guid":{"rendered":"https:\/\/expertosenetica.com\/?p=863"},"modified":"2021-07-27T15:54:10","modified_gmt":"2021-07-27T13:54:10","slug":"dr-jacinto-batiz-abandonar-al-enfermo-es-contrario-a-la-deontologia-medica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/expertosenetica.com\/index.php\/2021\/07\/27\/dr-jacinto-batiz-abandonar-al-enfermo-es-contrario-a-la-deontologia-medica\/","title":{"rendered":"Dr. Jacinto B\u00e1tiz: Abandonar al enfermo es contrario a la deontolog\u00eda m\u00e9dica"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tal vez cuando lean el t\u00edtulo de este art\u00edculo no se identifiquen con \u00e9l, pero creo que hay muchas maneras de abandonar al enfermo que es conveniente analizar para no caer en esta conducta nada deontol\u00f3gica. El abandono m\u00e9dico en general consiste en la falta de atenci\u00f3n adecuada a las necesidades del enfermo y de su familia.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En\u00a0<a href=\"https:\/\/www.cgcom.es\/sites\/default\/files\/el_buen_quehacer_del_medico_2016\/index.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>El buen quehacer m\u00e9dico<\/em><\/a>\u00a0(OMC, 2014), que recoge las pautas para una actuaci\u00f3n profesional de excelencia y evitar el abandono, podemos leer algunas recomendaciones:\u00a0\u201cLos buenos profesionales de la medicina desarrollan una actitud compasiva, cuidan a sus pacientes, procuran su bienestar y previenen y tratan sus enfermedades, acompa\u00f1ando en todo el proceso\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cSi la p\u00e9rdida de confianza entre el m\u00e9dico y su paciente pone en peligro la buena atenci\u00f3n cl\u00ednica, el m\u00e9dico debe terminar su relaci\u00f3n profesional, asegurando la continuidad de su asistencia m\u00e9dica y evitando siempre el abandono de su paciente\u201d.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cYa no hay nada que hacer\u201d\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Abandonamos cuando, sin se conscientes de lo que significa, decimos \u201cya no hay nada que hacer\u201d, sobre todo en la fase terminal de una enfermedad, debido muchas veces a una formaci\u00f3n insuficiente en cuidados paliativos y no saber c\u00f3mo continuar acompa\u00f1\u00e1ndole al enfermo o a su familia. En ocasiones, la familia suele escuchar dicha exclamaci\u00f3n a los profesionales que le atienden a su familiar enfermo. Pero lo m\u00e1s imperdonable es cuando quien lo escucha es el propio paciente. Sentirse abandonado por los profesionales es un s\u00edntoma que le provoca sufrimiento a\u00f1adido a los s\u00edntomas que acompa\u00f1an a su fatal enfermedad.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la medicina actual no tiene cabida la impericia terap\u00e9utica ante el sufrimiento del paciente en fase terminal. No es deontol\u00f3gico, ni un tratamiento insuficiente, ni un tratamiento excesivo e in\u00fatil, ni el abandono. Nuestro C\u00f3digo de Deontolog\u00eda M\u00e9dica (OMC, 2011), en su art. 36.1, explica claramente que ante un enfermo incurable no es una buena pr\u00e1ctica m\u00e9dica el abandono del paciente:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEl m\u00e9dico tiene el deber de intentar la curaci\u00f3n o mejor\u00eda del paciente siempre que sea posible. Cuando ya no lo sea, permanece la obligaci\u00f3n de aplicar las medidas adecuadas para conseguir su bienestar, a\u00fan cuando de ello pudiera derivarse un acortamiento de la vida\u201d.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Abandono por falta de formaci\u00f3n<\/strong>\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La falta de formaci\u00f3n suele derivar en tres tipos de actitudes que favorecen el abandono del enfermo:\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">a.- Los que consideran que se encuentran ante una situaci\u00f3n compleja y deciden evitarla y dejan a la persona enferma y a su familia a la libre evoluci\u00f3n de su proceso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">b.- Los que consideran una situaci\u00f3n nimia y de escasa complejidad que puede ser f\u00e1cilmente manejada con unos nimios conocimientos t\u00e9cnicos y la atenci\u00f3n de los s\u00edntomas f\u00edsicos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">c.- Los que, ante el miedo y las reticencias a aceptar la situaci\u00f3n, emprenden actitudes m\u00e1s intervencionistas y evitan la comunicaci\u00f3n y los encuentros inc\u00f3modos con el enfermo y su familia, sobre todo cuando se encuentra en la fase terminal de una enfermedad.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas tres actitudes (el abandono, la autosuficiencia y el miedo) pueden provocar el abandono del enfermo.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Abandono por miedo o sensaci\u00f3n de fracaso profesional<\/strong>\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestros enfermos ya saben que no somos unos dioses. Lo que desean es que no les abandonemos cuando m\u00e1s lo necesitan. Desean tenernos a su lado con nuestro acercamiento humano para que les ayudemos en todas sus necesidades. Cuando han comprendido que la t\u00e9cnica ya no les es \u00fatil para curar su enfermedad, contin\u00faan teniendo necesidad de las personas, de su familia, de sus amigos y de su m\u00e9dico. Necesitan que les expliquemos lo que les va a pasar, necesitan que no les enga\u00f1emos, pero todo ello, con sensibilidad exquisita para que les ayudemos a comprender lo que necesitan en esos momentos tan dif\u00edciles y \u00fanicos para ellos. Para todo esto, los m\u00e9dicos necesitamos competencia profesional, pero tambi\u00e9n acercamiento humano.\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Abandono paternalista y abandono autonomista\u00a0<\/strong>\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hasta la vigencia de la Ley 41\/2002 b\u00e1sica reguladora de la Autonom\u00eda del paciente, el paternalismo que ejerc\u00edamos los m\u00e9dicos sobre los pacientes y sus familiares era una forma de \u201cno contar con ellos\u201d, de no tenerlos en cuenta, de abandonarlos. Nuestro criterio era el que se impon\u00eda. Una vez vigente dicha Ley pueden surgir y surgen conflictos cuando entendemos la relaci\u00f3n m\u00e9dico-enfermo en t\u00e9rminos excesivamente \u201cautonomistas\u201d. Por ello no hemos de abandonar al enfermo argumentando la Ley de Autonom\u00eda. \u00bfCu\u00e1ndo puede darse el abandono autonomista? Por ejemplo, cuando, una vez informado debidamente el paciente y su familia sobre las alternativas de tratamientos y sus consecuencias, el paciente pregunta: \u201c\u00bfDoctor, y usted qu\u00e9 me aconseja?\u201d Y el doctor le responde: \u201cyo ya le he informado, usted es el que tiene que decir ahora?\u201d. Esto tambi\u00e9n es abandonar al enfermo. En ese momento necesita nuestra ayuda para tomar una decisi\u00f3n acertada. Es entonces cuando debi\u00e9ramos ejercer razonablemente la autonom\u00eda del enfermo, a lo que podr\u00edamos llamar \u201cautonom\u00eda compartida\u201d. Y para ello hay que tomarse en serio la autonom\u00eda del enfermo haciendo todo lo necesario para que sus decisiones sean lo m\u00e1s meditadas, prudentes y razonables que sea posible. Lo conseguiremos con una informaci\u00f3n comprensible sobre los beneficios y sobre los riesgos o las molestias.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La simple relaci\u00f3n contractual medico-paciente no es la \u00fanica alternativa al paternalismo ya rechazado en la pr\u00e1ctica m\u00e9dica. Pero tampoco esta relaci\u00f3n resulta suficiente como ayuda, especialmente para afrontar situaciones dif\u00edciles porque el enfermo necesita m\u00e1s personalizaci\u00f3n, m\u00e1s miramiento hacia su mundo personal y puede encontrar crueles las actitudes \u201cdefensivas\u201d o de distanciamiento. Esto ocurre, por ejemplo, cuando se reclama un consentimiento escrito o excesivamente expl\u00edcito ante una demanda evidente, o cuando se hace decidir a la familia la retirada de un tratamiento f\u00fatil. La alternativa que el ciudadano pide es la de una relaci\u00f3n m\u00e1s comprensiva y compasiva, que se base en la hospitalidad; es decir, que se interese por el mundo personal que representa, que permita expresar miedos, manifestar deseos y descubrir preferencias, y que favorezca llegar a decisiones compartidas y basadas en la confianza mutua.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Abandono terap\u00e9utico\u00a0<\/strong>\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando nuestra actuaci\u00f3n m\u00e9dica es insuficiente podemos decir que estamos realizando un abandono terap\u00e9utico. Abandonamos cuando no adecuamos las dosis necesarias a la eficacia de la analgesia por miedo a \u201cpasarnos\u201d. Abandonamos si no previnimos el estre\u00f1imiento cuando prescribimos opioides. Abandonamos tambi\u00e9n cuando no utilizamos la sedaci\u00f3n cuando est\u00e1 indicada. En definitiva, abandonamos cuando no atendemos cualquier s\u00edntoma que le produzca sufrimiento al paciente. Abandonamos cuando solicita nuestra escucha y no le dedicamos tiempo. Abandonamos cuando no le informamos adecuadamente. Abandonamos cuando pretendemos conseguir nuestro \u00e9xito controlando las met\u00e1stasis sin tener en cuenta el sufrimiento in\u00fatil de que le puede suponer para enfermo dicho tratamiento.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Acogerse a la objeci\u00f3n de conciencia no debe llevar a abandonar al enfermo.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se puede objetar a administrar la muerte y continuar acompa\u00f1ando al enfermo durante su proceso de morir. Esto es compatible con los cuidados paliativos. Nada justificar\u00eda nuestro abandono. No ser\u00eda coherente abandonar al enfermo que nos pide ayuda en esos momentos tan dif\u00edciles y \u00fanicos para \u00e9l porque nuestra conciencia no coincida con la de quien nos solicita adelantar su muerte.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde la Deontolog\u00eda M\u00e9dica creo que hemos de mantener nuestro compromiso con el enfermo de acompa\u00f1arle hasta al final sin precipitar su muerte, sin prolongar innecesariamente su agon\u00eda, pero empleando todo nuestro esfuerzo para aliviar su sufrimiento mientras le llegue la muerte a su tiempo. Pero si el enfermo, cuando llegue su final, persistiera en su petici\u00f3n de que se le adelante la muerte ser\u00e1 el momento en que optemos por acogernos a la objeci\u00f3n de conciencia y poner al enfermo en manos de otro profesional que estuviera dispuesto a cumplir su petici\u00f3n.\u00a0Podemos abandonar al enfermo de muchas maneras, pero no lo debemos hacer porque es contrario a la deontolog\u00eda m\u00e9dica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tal vez cuando lean el t\u00edtulo de este art\u00edculo no se identifiquen con \u00e9l, pero creo que hay muchas maneras de abandonar al enfermo que es conveniente analizar para no caer en esta conducta nada deontol\u00f3gica. 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